Nadando con las tortugas

Los argentinos, en el exterior, estamos tildados de nómades. Solemos viajar mucho. Pero nunca me encontré con tantos como en Máncora. Acá son TODOS argentinos. Se escucha un che cada dos segundos, y todos toman mate en la playa.

En Máncora (y en general, en el norte de Perú) el calor es sofocante y obliga a estar en la playa, algo difícil de resistir con la cálida temperatura del agua. Las noches suelen ser igual de calurosas, y la lluvia acá ni se conoce (y, si te llegan a decir que llueve, no les creas; acá una lluvia torrencial es lo que en Buenos Aires llamamos llovizna).

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Una tarde que trabajábamos y buscábamos contactos posibles para ayudar a Matías y Jimena (una pareja argentina que tuvo un problema en la Aduana de Tumbes), escuchamos que pasaban varias personas. Suele pasar gente a la que le llama la atención Libertad, y acá más aun, ya que estamos al lado de un camping. De repente escuchamos un hola. No solemos asomarnos, salvo que golpeen o nos llamen. Pero, justo esa noche, papá se asomó. Se trataba de una familia argentina que estaba vacacionando en Máncora. Paco, el más pequeño de la familia, había saludado. Empezaron a conversar con mi papá, y le contó que estábamos buscando ayuda para Jimena y Matias (contándole toda la problemática); y Guille nos contó que trabajaba en Cancillería Argentina. Así que enseguida subieron a la casa rodante, para sumarse a la gran cadena de favores que había comenzado para ayudar a los chicos. De más está decir que gracias a la ayuda de Guille (y de un amigo de ella que nos consiguió el mail del Vicecanciller) logramos que los chicos puedan seguir viajando.

Los días siguientes los pasamos con Guille, Ale (su esposo), Jaz y Paco (sus hijos). Nos juntamos a cenar y a tomar unos ricos mates, que tanto extrañábamos. Estábamos planeando un viaje a El Ñuro, un pequeño balneario al sur de Máncora donde se puede nadar con las tortugas. Ellos habían buceado ahí, pero querían repetirlo.

Ya en el muelle nadie quería bajar. Y nos tuvimos que armar de coraje para saltar. El primer gran choque es el agua congelada, a la cual es difícil acostumbrarse. Una vez pasada la primer prueba, comenzamos a buscar a las tortugas. Los que no se animaron a meterse compraron restos de pescados y los empezaron a tirar, para de esa forma atraerlas. Cuando uno ya está sumergido en el agua le resulta difícil ver cuando se están acercando, así que los que estaban arriba del muelle nos gritaban y hacían señas para guiarnos hacia las tortugas. El problema es cuando pasan profundo, tan hondo que no se ven, y te tocan una pierna. Es algo que sucede diariamente, porque son curiosas; pero para un visitante, que no está acostumbrado a que mientras está metido en un mar un poco turbio algo le toque el pie, es un poco perturbador.

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Nadamos bastante mientas veíamos a las tortugas. Algunas pasaron cerca y tocaron nuestras piernas y rodillas, otras un poco más lejos, pero asomándose y dejando verlas fuera del agua. Fueron momentos muy emocionantes (tanto que me hacían gritar, pero de miedo). Cuando el sol comienza a caer, las tortugas se alejan del muelle, y nosotros también lo hicimos. Caminamos hasta la playa donde jugamos un partido de futbol, tomamos mates, y nadamos un rato más en el mar. A la tarde volvimos a Máncora, para cenar juntos a la noche.

Guille, Ale, Jaz y Paco se quedaron unos días más en Máncora, y regresaron a Argentina. El camino nos regaló, una vez más, una hermosa familia amiga para disfrutar pocos días pero grandes momentos con ellos.

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Con Jaz, Guille, Paco y Ale

Nosotros nos quedamos un tiempo más, donde conocimos a Martha, más bien conocida como Yola. Ella recibe a cuanto viajero pase por Máncora, haciéndolo sentir como en casa. Además es viajera, y ha hecho varios trayectos a bordo de kombis con otros viajeros. Yola es muy solidaria, y apenas se enteró de la situación de Jimena y Matias, fue a ayudarlos a la frontera, llevándoles alimento, pero sobre todo, compañía, abrazos y mucho apoyo. Yola nos demostró, con sus actos, ser una gran persona, y una gran amiga. Nos ha guiado y ayudado en todo lo que necesitábamos. Y compartió con nosotros historias de otros viajeros que pasaron por Máncora, y se hospedaron en su casa. Estamos muy felices de habernos encontrado con ella, y nos quedaron ganas de conocerla mucho más.

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Con Yola

10 Comments on “Nadando con las tortugas

  1. Hola Gente : me encantan sus relatos, cuando pasamos por Mancora no disfrutamos tanto como Uds. Que hermosa experiencia nadar con las tortugas!!!
    Felicidades!!

  2. Viajo siempre con ustedes, familia hermosa ,me alegro con sus sonrisas y me entristezco con sus problemas ! Siempre pido a mi Dios por ustedes !!

  3. Hola querida Lara!! que lindo relato, tan lindo como la experiencia del contacto con las tortugas!! Hermosas fotos! Cariños para toda la familia Di Leo!! Ana y Daniel

  4. Más allá de la experiencia vivida con las tortugas, me supongo que encontrarse con compatriotas, habrá sido como volver al país. Sobre todo, volver a tomar unos mates que, como decís, tanto se extrañan. Reconectarse con nuestros orígenes hace que se tome conciencia del lugar que actualmente se está y de la trayectoria realizada, amén de la solidaridad y ayuda propia de nuestro pueblo, tanto argentino como latinoamericano.
    Seguimos en viaje!
    HRC

  5. que lindo verlos tan felices , conociendo lugares tan bellos y encontrando Argentinos que a la distancia son un despacito de nuestra patria,que Dios los acompañe!!!!

  6. Que buenas experiencias!!! nos encantaron las fotos y si vuelven por aca HAY MATES, Y RASPADITAS JEJE

  7. Me pregunto que pasa si se juntan con personas compatriotas afines al gobierno de turno que tanto hace por dividir al pueblo y acrecentar su fortuna personal y la de sus amigos ,empleados apludidores,etc.,etc ,por ej.b O sea si se habla de política.

    • Hola Marcelo, siempre es lindo encontrarse con compatriotas y hay de todo encontrás quien quiere al gobierno de turno y quien lo odia. Lamentablemente desde afuera nos damos cuenta que hay mucha división en nuestro país. Y si hablamos de política con ellos, pero no queremos utilizar nuestra web o nuestras redes sociales para debatir sobre política, pues la finalidad contar sobre nuestro viaje. Abrazos.

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