Como historia repetida, cuando somos pequeños, los mayores nos repiten que quieren lo mejor para nosotros. Una casa, un auto, la mejor educación y un buen trabajo están incluidos (y como primeros ítems) en la lista de tener una buena vida, y un buen pasar económico. Pocos (realmente muy pocos) son los padres que les enseñan a sus hijos a cumplir los sueños, a compartir, a ser feliz con lo indispensable, a respetar al prójimo. Un ejemplo, uno de los mejores ejemplos, son los Zapp. Candelaria y Herman…