El Telegrafo, Ecuador

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Encontrarlos no fue complicado. Su motorhome blanco destaca sobre el pavimento negro que sirve de parqueadero en el sector de la Carolina, al norte de Quito. Apenas saludamos su acento enseguida los delata. Son la familia argentina Di Leo cuyo sueño es recorrer 110 países en 80 meses sobre un bus ecológico rodante que ellos mismo adaptaron internamente.

El interior no le pide favor a ninguna casa, tiene todos los servicios que se requieren; desde ducha hasta dormitorio, pasando por una cocina y computadora que procesa sus videos y las más de 10 mil fotografías que ya llevan de esta travesía.

Todo completamente diseñado y adaptado por ellos. Silvio, el padre, fue el soñador que animó a la familia a emprender el viaje que nació como una idea hace 16 años. Desde siempre fue aventurero. Le gustó ir de un país a otro conociendo los detalles que un turista no averigua.

Por eso le contó a su esposa Carla la idea de recorrer el mundo y contrario a lo que él esperaba, ella aceptó la sugerencia solo con la condición de que a la travesía le acompañe toda la familia. “Realmente me sorprendí que ella lo tomara de esa forma la iniciativa”, confiesa.

A partir de ahí comenzaron a intercambiar experiencias con otros viajantes, incluso los hospedaron en su casa y con esos conocimientos idearon primero la ruta a seguir.

Pero fue hace 2 años cuando realmente inició la travesía. Vendieron la casa y adquirieron el bus del año 79 que ahora funciona como casa rodante. Así aprendieron desde mecánica hasta la preparación de algunos platos típicos. Su primer hijo, Fabricio, se graduó de mecánico técnico y es un experto en la filmación documental y cinematográfica. Él es quien ha solventado con éxito todos los inconvenientes técnicos que han registrado en esta aventura. Hasta el momento llevan recorridos 6 países: Uruguay, Argentina, Chile, Colombia, Perú y actualmente Ecuador y en cada uno las experiencias vividas son inimaginables. Se quedaron sin la caja de cambios, sin combustible y hasta sin llantas, pero con fortuna y algo de conocimientos, solventaron los inconvenientes.

Para proveerse de energía eléctrica usan celdas solares sobre el techo del automotor y la iluminación es de tipo led de bajo consumo.

La ‘refri’ funciona a batería y la cocina a gas. Por eso tienen detectores de monóxido de carbono y alarmas en caso de incendio. Todos los desechos son procesados y reciclados, tanto orgánicos como plásticos.

La idea original era que el vehículo funcionara con aceite comestible usado, pero el especialista en la adaptación a ese tipo de motor que conocían estaba en Alemania y antes de viajar a América murió.

“Tenemos alguna idea de cómo se puede hacer eso, pero es mejor hacerlo con expertos para no correr riesgos”, refiere Silvio, quien dijo que cuando visiten Estados Unidos aprovecharán para contactarse con otro fabricante que utiliza el aceite como combustible.

Por eso, de momento, el combustible que los mueve es el diesel, pese a que no es muy amigable con el ambiente, pero es algo que encuentran en cada gasolinera.

En cada uno de los países que visitan son muchas las cosas que logran conocer. “A diferencia de los turistas que buscan un lugar para fotografiarse, a nosotros nos mueve conocer a la gente de cada lugar”, cuenta Carla. Han descubierto muchas historias personales y han establecido un sinnúmero de amistades que si bien fueron de semanas, sienten como si fuesen de toda la vida. “Hay cosas tristes y alegres, pero nos queda la satisfacción de ayudar en lo que podamos y lo hemos hecho aunque sea solo con una compañía de aventura”, reitera Carla. En cada palabra que expresan revelan el entusiasmo que guardan y su deseo de contribuir a un mundo mejor. Sus frases son motivadoras e invitan a quienes los conocen a ser parte de sus sueños.

Su objetivo, además de sembrar árboles en cada sitio por el que pasan, es concienciar a las personas sobre el daño que se hace a la naturaleza. Dan charlas, venden camisetas con su logotipo y comparten con otros aventureros sus experiencias.

Están convencidos que la Amazonía es la principal fuente de vida del planeta. “De ahí extraen el 90% de medicamentos que se comercializan en todo el mundo”.

Silvio, con 53 años, adaptó la costumbre uruguaya de tomar el mate. Lo hace a diario y ha conseguido esa hierba sin problema hasta hoy en todos los países visitados.

Mientras cuenta que tiene 4 hijos: Patricio, Fabricio, Lara y Ornella, los sorbos a la bebida caliente no cesan, tampoco el agua que constantemente agrega a la hierba. Todos ya terminaron los estudios secundarios y la última hace estudios a distancia. Aprovecha el Internet para ponerse al día en las tareas.

www.telegrafo.com.ec/sociedad/item/la-familia-di-leo-recorre-el-mundo-en-un-carro-ecologico.html

 

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El Comercio – Lima – Perú – I

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La familia Di Leo inició hace un año y medio un gran viaje que busca recorrer el mundo en un motorhome (una gran casa rodante). Son originales de Argentina y durante su recorrido han marcado con un check diferentes destinos de Sudamérica. Ahora se encuentran en el Perú pero un desperfecto mecánico los ha obligado a retrasar el reinicio de su viaje. Sin embargo, lo que más lamentan es que la autorización por tres meses que Aduanas del Perú le otorgó está por vencer. Eso los dejaría sin conocer Cusco, Iquitos, Paracas, Puno y otros lugares de nuestro país.

Clarín Zonal Ezeiza

Clarin zonal

Partieron en agosto

La travesía de los Di Leo ya llegó hasta Puerto Pirámides

10/12/2012 “En cada lugar nos encontramos con personas que nos ofrecen de todo”, cuenta Silvio, el padre de la familia del Partido que tiene previsto recorrer los cinco continentes en 80 meses en su motorhome.
Por Luciano González

La aguja de la brújula baila sin control. Se inclina hacia un lado, pero enseguida regresa, caprichosa, hacia el opuesto. Cualquiera podría imaginarla agotada, después de tanto trabajo desde que el 23 de agosto se puso en movimiento. Sin embargo mucho le queda aún por hacer. Es que la aventura de los Di Leo, una familia del distrito que se propuso dar la vuelta al mundo en 80 meses, recién está dando sus primeros pasos. Firmes, cargados de sorpresas y felices.

“Hasta aquí la respuesta que fuimos encontrando fue fantástica. En cada lugar al que llegamos nos encontramos con personas que nos ofrecen de todo. Una mujer, por ejemplo, nos invitó a estacionar frente a su casa y nos dejó la llave, por si necesitábamos algo”, cuenta a ezeiza.clarin.com Silvio, el padre e impulsor de la travesía, que comparte junto a su mujer, Carla, y a sus hijos Ornella, Lara, Fabricio y Patricio, de entre 15 y 21 años.

Las palabras de Silvio se entrecortan, según lo disponen los caprichos del viento patagónico, que juguetea con la señal del celular, mientras la familia hace una pausa para aprovisionarse de agua en Puerto Pirámides. Allí, hace algunos días, estuvieron realizando el avistaje de ballenas y han recorrido la zona de la Península Valdés con la tranquilidad que permite este viaje. “Yo había estado en la Patagonia hace muchos años pero esto es muy distinto a hacerlo con un tour. Hay lugares, como Punta Pardelas, en los que nos quedaríamos tres meses. Pero tenemos que seguir”, explica.

Para que el presente se nutra a diario de satisfacciones, fue necesario invertir tiempo y esfuerzo para preparar la aventura y, sobre todo, para alistar a Libertad, el motorhome que hoy es su residencia. Los detalles a atender fueron muchísimos, desde las camas y los colchones, cómodos como para descansar sobre ellos durante tanto tiempo, o el aprovisionamiento de agua, hasta la instalación eléctrica preparada para los distintos tipos de corriente que se usan en los países que visitarán o las dos baterías necesarias para el vehículo y las cuatro para la casa. “Aprendimos un montón. Los chicos estudiaron en el colegio industrial pero acá están haciendo la práctica intensiva”, resume Silvio.

La llegada a la Patagonia estuvo precedida por unas cuantas estaciones: San Nicolás (donde brindaron charlas en cuatro escuelas), Villa Gobernador Gálvez, Rosario, Victoria, Gualeguaychú, Fray Bentos, Colonia, un breve regreso a Buenos Aires, Mar del Plata, Necochea y Bahía Blanca. Para Silvio, no solo resulta sorprendente la buena recepción que encuentran en cada sitio sino también “las historias, las realidades de cada lugar, que son siempre distintas”.

¿Y el futuro? En el mapa ya hay algunos trazos rojos que dibujan el camino que seguirá Libertad. Puerto Madryn, El Bolsón y Ushuaia asoman como los próximos destinos, antes de cruzar a Chile, regresar a Mendoza, pasar por San Juan, San Luis y Catamarca, atravesar nuevamente la cordillera, llegar a Perú y trepar hasta Ecuador. De todas maneras, nada es rígido en esta travesía. “Armamos un itinerario que se va modificando. Programar es muy difícil por todas las invitaciones que nos van surgiendo. Antes estábamos acostumbrados a una rutina y esto cambió todo”, admite Silvio, poniendo en palabras el espíritu de sorpresa, ductilidad y repentización que orienta el sueño familiar. Y también de libertad. Como su motorhome.

Entrevista que nos realizó Luciano González para Clarín Zonal Ezeiza, diario virtual de Ezeiza.

Se puede leer la entrevista cliqueando aquí.

Clarín Zonal Ezeiza

Clarin zonal

Partieron en agosto

La travesía de los Di Leo ya llegó hasta Puerto Pirámides

10/12/2012 “En cada lugar nos encontramos con personas que nos ofrecen de todo”, cuenta Silvio, el padre de la familia del Partido que tiene previsto recorrer los cinco continentes en 80 meses en su motorhome.
Por Luciano González

La aguja de la brújula baila sin control. Se inclina hacia un lado, pero enseguida regresa, caprichosa, hacia el opuesto. Cualquiera podría imaginarla agotada, después de tanto trabajo desde que el 23 de agosto se puso en movimiento. Sin embargo mucho le queda aún por hacer. Es que la aventura de los Di Leo, una familia del distrito que se propuso dar la vuelta al mundo en 80 meses, recién está dando sus primeros pasos. Firmes, cargados de sorpresas y felices.

“Hasta aquí la respuesta que fuimos encontrando fue fantástica. En cada lugar al que llegamos nos encontramos con personas que nos ofrecen de todo. Una mujer, por ejemplo, nos invitó a estacionar frente a su casa y nos dejó la llave, por si necesitábamos algo”, cuenta a ezeiza.clarin.com Silvio, el padre e impulsor de la travesía, que comparte junto a su mujer, Carla, y a sus hijos Ornella, Lara, Fabricio y Patricio, de entre 15 y 21 años.

Las palabras de Silvio se entrecortan, según lo disponen los caprichos del viento patagónico, que juguetea con la señal del celular, mientras la familia hace una pausa para aprovisionarse de agua en Puerto Pirámides. Allí, hace algunos días, estuvieron realizando el avistaje de ballenas y han recorrido la zona de la Península Valdés con la tranquilidad que permite este viaje. “Yo había estado en la Patagonia hace muchos años pero esto es muy distinto a hacerlo con un tour. Hay lugares, como Punta Pardelas, en los que nos quedaríamos tres meses. Pero tenemos que seguir”, explica.

Para que el presente se nutra a diario de satisfacciones, fue necesario invertir tiempo y esfuerzo para preparar la aventura y, sobre todo, para alistar a Libertad, el motorhome que hoy es su residencia. Los detalles a atender fueron muchísimos, desde las camas y los colchones, cómodos como para descansar sobre ellos durante tanto tiempo, o el aprovisionamiento de agua, hasta la instalación eléctrica preparada para los distintos tipos de corriente que se usan en los países que visitarán o las dos baterías necesarias para el vehículo y las cuatro para la casa. “Aprendimos un montón. Los chicos estudiaron en el colegio industrial pero acá están haciendo la práctica intensiva”, resume Silvio.

La llegada a la Patagonia estuvo precedida por unas cuantas estaciones: San Nicolás (donde brindaron charlas en cuatro escuelas), Villa Gobernador Gálvez, Rosario, Victoria, Gualeguaychú, Fray Bentos, Colonia, un breve regreso a Buenos Aires, Mar del Plata, Necochea y Bahía Blanca. Para Silvio, no solo resulta sorprendente la buena recepción que encuentran en cada sitio sino también “las historias, las realidades de cada lugar, que son siempre distintas”.

¿Y el futuro? En el mapa ya hay algunos trazos rojos que dibujan el camino que seguirá Libertad. Puerto Madryn, El Bolsón y Ushuaia asoman como los próximos destinos, antes de cruzar a Chile, regresar a Mendoza, pasar por San Juan, San Luis y Catamarca, atravesar nuevamente la cordillera, llegar a Perú y trepar hasta Ecuador. De todas maneras, nada es rígido en esta travesía. “Armamos un itinerario que se va modificando. Programar es muy difícil por todas las invitaciones que nos van surgiendo. Antes estábamos acostumbrados a una rutina y esto cambió todo”, admite Silvio, poniendo en palabras el espíritu de sorpresa, ductilidad y repentización que orienta el sueño familiar. Y también de libertad. Como su motorhome.

Entrevista que nos realizó Luciano González para Clarín Zonal Ezeiza, diario virtual de Ezeiza.

Se puede leer la entrevista cliqueando aquí.

Diario 0223 – Mar del Plata

Entrevista que nos realizó Luciana Acosta para 0223, diario virtual de Mar del Plata.

Se puede leer la entrevista clickeando aquí.

Por Luciana Acosta

La familia Di Leo salió a la ruta a fines de mayo de este año con un único objetivo: dar la vuelta al mundo en 80 meses a bordo de un motorhome que ellos mismos acondicionaron para la travesía.

La idea comenzó a gestarse en el ’99, cuando Silvio (51) le confió a Carla (45) que su sueño era vivir viajando, y ella no dudó a acompañarlo. Al final, en 2009 decidieron vender su casa de Ezeiza, regalaron la mayoría de los muebles y junto a sus hijos Patricio (21), Fabricio (18), Lara (17) y Ornella (15), empezaron a trabajar para transformar un colectivo en el nuevo hogar. Y parecen haberlo logrado: el vehículo, de doce metros de largo, cuenta con dos habitaciones, dos baños, una cocina y hasta un living.

Tras partir de Ezeiza, pasaron por San Nicolás, Gálvez, Rosario, Uruguay, Santa Fe, Entre Ríos y llegaron la semana pasada a Mar del Plata. El itinerario -consensuado entre todos y armado en base a la elección de los mejores caminos disponibles- indica que los destinos para los próximos dos o tres años son Ushuaia, Antártida, Chile, Mendoza, San Juan, San Luis, Catamarca, Perú, Ecuador, Bolivia, Jujuy, Paraguay, Misiones, Brasil, Venezuela, Colombia, Panamá. Desde allí continuarán hasta Estados Unidos, Alaska y completarán el continente americano al arribar a Dead Horse (Caballo Muerto), el último punto del círculo polar ártico.

Los Di Leo registran los detalles de la experiencia en un cuaderno y en el sitio rodandoando.com, aunque reconocen que “las mejores historias” las contarán en un libro que planean editar en el mediano plazo.

Mientras tanto, los chicos realizan sus estudios secundarios a distancia y, entre todos, se dedican al diseño de páginas web; actividad que les permite -junto al apoyo de algunos sponsor’s que se sumaron a esta cruzada- generar los recursos suficientes para continuar con el proyecto. También organizan y participan de conferencias sobre ecología y medioambiente. “Sentimos libertad; no nos imaginamos la vida de otra manera”, aseguran.