Crónica de mi primer viaje a dedo

Era el año 2008, todavía vivía en Buenos Aires, y estaba cursando el segundo año de la secundaria técnica, en la que también estudiaban mis hermanos. Comenzaba un noviembre caluroso y se acercaba el cumpleaños de Fabricio. El día anterior le preguntó a mi mamá si podía invitar algunos compañeros para hacer un mini festejo.

¿Cuantos van a venir? – le preguntó mamá.

4 o 5, no más que eso – le contestó mi hermano.

Ese día salía a las 3 de la tarde, igual que Fabricio. Mamá nos quería ir a buscar (como siempre hacía), pero no entrábamos tantos en la camioneta. Habíamos acordado, la noche anterior, que nos íbamos a ir en ómnibus. Salí de la escuela esperando encontrarme con Fabricio y sus cinco amigos, pero había diez chicos más. Si, quince compañeros y amigos de Fabricio habían decidido ir a casa a festejar su cumpleaños. Llegamos a la parada de buses, previa manteada, y tomamos el primero. Hasta ahí el viaje había resultado bastante normal.

Imagen 015.jpg
La calle de nuestra escuela
Imagen 008.jpg
La plaza de Tristán Suárez
Imagen 058.jpg
Aún pasa el lechero
Imagen.jpg
Y los caballos transitan por las calles del centro

Llegamos a la estación y empezamos a esperar el segundo bus, el que nos dejaría a unas tres cuadras de casa. Después de esperar dos minutos (literalmente), se les fue la paciencia. Además no querían pagar el boleto del bus, excusándose con que no tenían dinero. Propusieron la idea de ir caminando, pero Fabricio y yo nos opusimos completamente. Estábamos a unas 15 cuadras de casa, pero de esas cuadras de campo (que son mucho más largas). No quisieron escucharnos, y empezaron a caminar.

Hicieron una cuadra (les juro que fue solo una cuadra), quejándose de que hacía calor, y que habían caminado mucho (¡Exagerados! ¡Fue solo una cuadra!). Empezaron a anhelar estar dentro del ómnibus, y a arrepentirse de haber elegido la opción de ir caminando. Escuché que uno proponía hacer autostop (o dedo, como decimos en Argentina), pero seguí caminando y omití ese comentario (¿Yo? ¿Haciendo autostop? ¿Con todo lo negativo que me habían contado acerca del autostop personas que ni siquiera lo habían hecho?).

Y frena una camioneta adelante mío. Los muy desgraciados habían levantado el pulgar sin mi consentimiento, con la suerte de que el primer vehículo que pasó, frenó. Salieron todos corriendo y subieron. Yo en ese momento estaba atónita. No quería subirme a la camioneta de un desconocido con quince varones más.

Fabricio, no voy a subirme a esa camioneta – le digo, un poco enojada.

¿Qué vas a irte sola caminando? – me dice serio.

camionetaford.jpg
En una camioneta parecida (pero más destruida) viajamos

Ilusamente creí que él iba a venir conmigo, pero se negaba a acompañarme y, si decidía no subir, tendría que irme sola caminando. Sin ganas de hacerlo, entre a la caja de la camioneta, y empezamos a avanzar. Me tranquilizaba la idea de viajar con tantos chicos, y hasta llegué a plantearme la posibilidad de que, si algo llegaba a ocurrir, alguno de los tantos que viajaban conmigo iba a defenderme.

Avanzamos las cuadras a una velocidad que me pareció interminable. Cuando ya nos estábamos acercando, empezamos a gritar para avisarle al chofer que frene y nos deje bajar (a ninguno se le había ocurrido ir en la cabina), y no nos escuchaba. Incluso mientras pasábamos por un lomo de burro, le insistimos a uno de los chicos que salte de la camioneta, aprovechando la baja velocidad, y le avise. Pero nadie se animó, y se nos ocurrió empezar a golpear las paredes y techo de la caja. Después un largo tiempo golpeando, el chofer estacionó la camioneta y nos dejó bajar.

Creí que había pasado la parte más bizarra del viaje, hasta que vi que entre todos los chicos juntaron dinero y le pagaron al chofer 30 pesos (que en ese momento eran unos 6 dólares). ¡Treinta pesos por 15 cuadras! ¿Acaso el autostop no era gratis? ¡Un rato antes no habían querido pagar el boleto del bus que estaba 10 centavos, y le pagaron treinta pesos por quince cuadras!

Y si lo peor no había pasado, en ese momento llegó mi mamá con la camioneta y empezó a retarme por haberme subido junto a quince varones más en la camioneta de un desconocido.

Yo no quería subirme, Fabricio no me quiso acompañar… – le digo, y justo en ese momento un amigo de mi hermano grita:

“¡No! ¡Me olvidé la mochila arriba de la camioneta!”

Empezamos a seguir a la camioneta, cual película de suspenso. Le hacíamos luces, le tocábamos bocina, y nada. En ese momento empecé a plantearme la idea de que el chofer no escuchaba muy bien (o que los frenos no le funcionaban). Justo paró para cerrar las puertas traseras de la camioneta y buscamos la mochila.

Ahora comparto esta experiencia como una anécdota divertida, a pesar de que en el momento no me causó tanta gracia.

Nuestros amigos los Zapp

Como historia repetida, cuando somos pequeños, los mayores nos repiten que quieren lo mejor para nosotros. Una casa, un auto, la mejor educación y un buen trabajo están incluidos (y como primeros ítems) en la lista de tener una buena vida, y un buen pasar económico. Pocos (realmente muy pocos) son los padres que les enseñan a sus hijos a cumplir los sueños, a compartir, a ser feliz con lo indispensable, a respetar al prójimo. Un ejemplo, uno de los mejores ejemplos, son los Zapp.

Candelaria y Herman Zapp se conocen desde los 8 años, y ellos lo describen como amor desde el primer momento. A los 14 años, Herman decidió declararle su amor a Cande. Y desde ese entonces, jamás se separaron. Diez años después se casaron.

Cande y Herman tenían un sueño en común: viajar por tierra desde Argentina hasta Alaska. Entonces decidieron, con la mochila al hombro, llegar a Alaska y luego al regresar tener hijos. Su plan era llegar en 6 meses. Ahorraron el dinero suficiente, y poco tiempo antes de partir, Herman apareció con un auto del año 1928 que había comprado con la mitad del dinero del viaje. El Graham Paige ni siquiera arrancaba (llegó a la casa del matrimonio remolcado por una grúa).

Así comenzó, en el año 2000, el viaje que les cambió la vida. Partieron hacia Alaska a bordo de Macondo Cambalache con fecha de regreso, pero sin muchos planes, ni recorrido estipulado. Muchas fueron las veces que el auto tuvo desperfectos mecánicos. En Ecuador se quedaron sin dinero, y el resto del viaje lo hicieron con la ayuda de la gente. Además, Cande aprendió a pintar cuadros (bellísimos, por cierto), y con eso lograron sustentar parte del viaje. De una u otra forma, fueron generando efectivo para continuar la travesía por las tres Américas. En Estados Unidos nació su primer hijo: Nahuel Pampa. El viaje siguió. Y cumplieron su sueño: llegaron a Alaska.

Su viaje hasta Alaska duró más de 3 años y medio, y fueron hospedados por más de 800 familias. Regresaron a Argentina, lo supimos a través de una página web, aún no habian escrito su libro. Entonces, en el 2004, los conocimos personalmente. Y así fue como comenzó una bellísima amistad, gracias a un sueño en común que nos une.

en el 2004 cuando nos conocimos
en el 2004 cuando nos conocimos

Luego, comenzaron a recorrer Argentina: de La Quiaca a Ushuaia; dónde nació Lucas Tehue, su segundo hijo. Aprovecharon su estadía en Buenos Aires, y serrucharon el auto a la mitad (literalmente), y lo alargaron 40 cm, además de hacerle una carpa en el techo para que los chicos durmieran allí.

A principios del 2007 nos reencontramos en su despedida: se iban a EEUU y Canadá para escribir el libro en inglés.

zapp00004

zapp00003

zapp00002

En Canadá nació Paloma Huyaa, la hija mujer de los Zapp. De allí partieron a Oceanía, y en Australia nació su cuarto hijo:

Marco Wallaby. Siguieron viaje, y recorrieron Asia.

Luego de recorrer el continente Asiático, partieron hacia África. Actualmente la familia de seis integrantes sigue viajando a bordo del Graham Paige, hospedándose en casas de familias, y aprendiendo de las distintas culturas. Sin embargo, extrañaban a sus familiares y amigos, entonces decidieron volver unos meses a Buenos Aires, pasar las fiestas y luego regresar a Sudáfrica, para viajar hasta Egipto.

Apenas nos enteramos que estaban en Buenos Aires, nos contactamos con ellos para, al menos, cenar juntos. Y lo que sería solo una cena, se transformó en compartir nueve días con una familia de lujo. Además tuvimos el placer de conocer a Clarita y Eduardo, primos de Herman, que nos recibieron con la mejor energía.

En cada conversación, el matrimonio Zapp nos relataba anécdotas de viaje emocionantes. Incluso Pampa participaba, y nos contaba situaciones que le habían ocurrido mientras recorría el mundo. Los días en la casa se tornaban cada día más divertidos, la confianza aumentaba, y las ganas de irnos desaparecían. Nos juntábamos todo el día, andábamos en bicicleta, jugábamos con los pequeños Zapp, almorzábamos y cenábamos juntos, íbamos a la plaza, y recordábamos momentos juntos, como aquel día en que nos conocimos, que Herman le dijo a mi papá que “estaba loco” por salir de viaje con cuatro hijos.

El libro de Cande y Herman, “Atrapa tu Sueño”, es sumamente inspirador, y compartir una tarde, una conversación, o algunos días con ellos, es totalmente enriquecedor. Los Zapp nos han enseñado tanto, tantísimo, en tan poco tiempo.

Y, como si fuera poco, nos invitaron a participar de la conferencia, y ofrecimos llevarlos hasta la sala en la cual brindarían la charla, mientras el Graham se encontraba en un museo sudafricano.

Durante y al finalizar la conferencia, quedamos todos emocionados, algunos llorando, por las palabras de esta maravillosa familia. Incluso Pampa se paró delante de cientos de personas a contestar preguntas, y con mucha naturalidad sorprendió a todos con sus respuestas.

Nos llevamos los mejores recuerdos de una familia maravillosa, y les estamos completamente agradecidos por habernos alentado durante tantos años, por apoyarnos desde un principio, cuando tan solo era un sueño, y por habernos guiado para seguir el camino correcto.

La despedida con la familia fue un poco difícil, compartimos tantos lindos momentos, que nos costó bastante alejarnos de ellos. Lagrimeamos un poco, aunque la convicción de un encuentro futuro nos alegró bastante.

¡¡Gracias por tanto Cande, Herman, Pampa, Tehue, Paloma y Wallaby!! ¡¡Muchas gracias familia Zapp!! ¡Los queremos mucho, y los llevamos siempre en nuestro corazón!!

Carta de un viajero

Muchos viajeros ayudaron a construir Nuestro Sueño, Ludovic Hubler es uno de ellos. Lo seguimos durante 5 años por Internet, Ludo (como le dicen) dió toda la vuelta al mundo en Autostop (a dedo diriamos en Argentina) y no gastó un solo centavo en pasajes (esa fué su consigna).

Esta es una carta que envió Ludovic (a quien conocí en Internet), y quiero compartir con Uds., con Ludovic nos contactamos primero vía email, luego el 12 de Agosto de 2007 “por casualidad” tuvimos una “conversación” muy motivadora vía chat, en ese momento el se encontraba en Delhi – India, un año después (2008) retornó a su hogar, dió la vuelta al mundo en 5 años exactos.

Les transcribo su carta y verán como “la vuelta”  le cambió la vida (me permití resaltar con comillas algunos de sus dichos):

A mi familia, a mis amigos de siempre y a los amigos que he hecho durante esta vuelta al mundo, a todos aquellos que han seguido mi aventura y me han alentado a lo largo de estos 5 años, a todos ustedes, queridos lectores de mi sitio web y de mis newsletters, les anuncio que… ¡Finalmente se completó el gran círculo!

Luego de cinco años, día tras día, habiendo partido de los Alpes franceses, heme aquí de retorno al punto de partida, al mismo lugar donde inicié mi aventura, el 1º de Enero de 2003. Tenía entonces 25 años, ahora tengo 30.

Abajo, a la izquierda, verán la primera foto de mi vuelta al mundo en autostop, tomada el 1º de Enero de 2003. A la derecha, la última, 5 años más tarde. Ustedes juzgarán si los años transcurridos han dejado su huella…

Ante todo, quiero agradecer a todos aquellos que me permitieron hacer realidad mi sueño de infancia, comenzando por mis allegados (familia, amigos), quienes siempre me apoyaron moralmente, y a todos los que aceptaron llevarme cuando hacía autostop, o que me brindaron alojamiento, a cambio de mis relatos de viaje.

También quiero hacer una mención especial a Claudio, mi “coach”, que tanto me ha  ayudado durante todos estos años, y a todos los niños del hospital de Estrasburgo-Hautepierre, que siguieron mi aventura desde su inicio.
5 años alrededor del mundo hacen cambiar a un hombre. El Ludovic Hubler que partió buscando hacer realidad su sueño de infancia en 2003 no es el mismo que el que acaba de retornar.

Considero a esta vuelta al mundo una etapa necesaria de mi vida, entre la finalización de de mis estudios y el inicio de mi vida profesional, del mismo modo que lo sería un doctorado o un diploma Master para otros. Sin embargo, no he llevado a cabo esta etapa en un salón de clases sino en contacto con la realidad del terreno, al lado de los conductores y en contacto con los pueblos del mundo entero.

En un principio, esta vuelta al mundo sólo debía durar dos años, los que finalmente se transformaron en cinco, pues quería tener un conocimiento más profundo de nuestro planeta.
 
Para este encuentro con los pueblos del mundo, escogí el autostop bajo todas sus formas (autostop, barco stop, etc.) como medio de transporte, habiéndome planteado el desafío de «completar el gran círculo» sin gastar un centavo en transporte. Ninguna frase resume mejor mi visión del autostop que la que utilizó el Diario del fin del mundo, de Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, para titular un artículo sobre mi aventura (el 28 de noviembre de 2003): « Asistiendo a la mejor escuela de vida ».
 
La mejor escuela de vida.

En efecto, el autostop permite un contacto casi íntimo entre dos individuos que nunca se han visto, durante algunos minutos, horas o incluso días. Desde mi punto de vista, un viaje no es un viaje si no incluye un contacto con la población local. El autostop permite ese contacto.

Pienso que todos y cada uno de los 1300 conductores que me han transportado durante estos 5 años alrededor del mundo (más un centenar en la vuelta a Europa, que la precedió) tenía algo que enseñarme. Así, he podido confrontar mis puntos de vista con los de gente que ha vivido experiencias muy diferentes de las mías; he podido aprender muchas cosas sobre los países visitados desde el punto de vista de sus habitantes…
 
Luego de esta enriquecedora experiencia, hay dos palabras que deseo pronunciar: NUNCA MÁS.
 
NUNCA MÁS

Nunca Más, actuaré sin pensar en las consecuencias que pueden tener mis actos en el medio ambiente, y ya no dejaré que mi gobierno ignore los desafíos medioambientales del planeta.

Soy testigo de hasta qué punto el ser humano está destruyendo poco a poco nuestro bello planeta, desde la acentuada deforestación en Honduras, Brasil o Indonesia hasta el progresivo derretimiento de los glaciares en la Antártida o el gran norte canadiense.

En el semanario inglés “The Economist” un columnista escribía recientemente: “Will individual ignorance and selfishness lead to collective doom?” (¿Será que la ignorancia y el egoísmo individuales nos llevarán a una condena colectiva?), es una pregunta que me hago a menudo…

Cada uno de nosotros tiene un rol que cumplir para evitar esa condena colectiva.

Una de las grandes prioridades para lograrlo es la promoción de las fuentes de energía alternativas.

Nunca más, me quejaré por lo que no tengo.

  • Esta vuelta al mundo me ha permitido estar al lado de gente que no tenía nada (ni siquiera servicios básicos como agua potable o electricidad) y que sin embargo sonreía, ofrecía su hospitalidad y nunca se quejaba de su suerte.
  • Trataré de nunca olvidar a esas personas que me han aportado tanto, e intentaré relativizar mis problemas personales.
  • Nunca más, ignoraré el fabuloso trabajo de todas aquellas personas que trabajan en la sombra (generalmente a título gratuito o casi) tratando de hacer de éste un mundo mejor.
  • Antes de partir, ni siquiera sabía lo que significaban las siglas “ONG”. Luego de visitar un centenar de ellas y tomar contacto con individuos formidables que buscan cambiar el destino de los más desfavorecidos, sólo tengo un deseo:
    • Aportar mi modesta contribución a ese esfuerzo y alentar a cada uno de ustedes a hacer lo propio.

 
Nunca más, olvidaré la suerte que tengo de haber nacido en un país como Francia. Gracias papá, gracias mamá. Cuantas personas me han hecho notar en estos cinco años, la suerte que tengo de haber recibido una educación de calidad, de contar con un pasaporte que me permite viajar libremente por el mundo y una moneda fuerte que hace posible tal viaje.

Quisiera que en un futuro no muy lejano hubiera reciprocidad en los desplazamientos de los ciudadanos del mundo; no es el caso actualmente.

Espero que pronto comprendamos que muchos de los problemas del mundo se solucionarían mediante el desarrollo de un equilibrio entre los diferentes países.
 
Nunca más, juzgaré a nadie basándome simplemente en la apariencia física, la nacionalidad, la pertenencia religiosa ni dejándome llevar por estereotipos. 

Si mi vuelta al mundo me ha enseñado algo, es que todos somos iguales, sin importar el color de nuestra piel, nuestra religión, nuestra raza o el equipo de fútbol que apoyamos.

Cada uno de los 6 mil millones y medio de ciudadanos de este mundo (o la inmensa mayoría) comparte las mismas necesidades primarias y deseos.

Todos y cada uno de nosotros buscamos la felicidad, la seguridad, el amor, nos ilusiona criar a nuestros hijos y queremos que tengan el mejor futuro posible.

La diversidad es una riqueza y todos debemos aprender unos de otros.
 
Nunca más, me dejaré lavar el cerebro por aquellos medios de prensa que sólo buscan el sensacionalismo y las malas noticias.

Mis recientes viajes a Irán, Pakistán, Afganistán (y hace algún tiempo a Colombia) me han demostrado hasta qué punto la percepción que tenía de los habitantes de esos países estaba sesgada por causa de los medios, que no insisten en otra cosa que cubrir las actividades subversivas de unos cuantos, nada representativos del pensamiento de la mayoría de la población.
 
Nunca más, dejaré de ofrecer hospitalidad al viajero de paso o a un amigo necesitado; es grande la deuda que tengo con todos aquellos que me han ofrecido hospitalidad a lo largo de estos cinco años de viaje. Y he podido comprobar que Europa tiene mucho que aprender de Latinoamérica o del Medio Oriente a este respecto. 

Quiero agradecer a los dos sitios Internet www.hospitalityclub.org y www.couchsurfing.com que han facilitado y han hecho más interesante mi vuelta al mundo.
 
Nunca más, compraré ningún producto sin pensar en las consecuencias de mi acto de compra. 

Durante las conferencias que di en diversas escuelas y organizaciones, procuré difundir la idea del comercio justo o equitativo, y de que el consumidor debe ser responsable; “Comprar es votar”.

En lo sucesivo, cada vez que compre un producto cualquiera, me preguntaré qué tipo de empresa se está beneficiando con mi compra.
 
Nunca más, tendré temor a lanzarme en proyectos de gran envergadura.

La cita de Oscar Wilde “La sabiduría es tener sueños lo suficientemente grandes para no perderlos de vista cuando uno los persiga” me llevó a lanzarme a esta aventura y fue un leitmotiv a lo largo de todo mi recorrido. Asimismo, siempre tendré presente la cita del francés Dominique Glocheux “La vida no es un restaurante sino un buffet, pueden servirse”.
 
ESTADO DE ÁNIMO
 
Muchos me preguntan sobre mi actual estado de ánimo, luego de 5 años de viaje alrededor del mundo. La primera respuesta es que me siento en armonía conmigo mismo y que nada es más importante que eso. Hacía tiempo que quería realizar esta vuelta al mundo, ahora puedo decir misión cumplida y estoy muy feliz de ello. Como lo expliqué anteriormente, esta vuelta al mundo no ha sido sino una etapa en mi vida, una etapa necesaria que debe permitirme no sólo conocer y comprender mejor el mundo que me rodea sino también conocerme mejor a mí mismo. Durante estos años de viaje, he debido adaptarme continuamente a nuevas personas, nuevas culturas y nuevas tradiciones. Ahora, de regreso a casa, pienso que readaptarme a mi propia cultura no debería ser difícil. En lo sucesivo, debo construir una nueva etapa de mi vida, tanto a nivel personal como profesional, pero influenciado e inspirado por todas las personas que he conocido en estos años.
 
En lo que se refiere al cambio de estilo de vida, del nomadismo al sedentarismo, no creo que sea un problema. Francamente, estoy un poco cansado de estar en perpetuo movimiento y la perspectiva de poder acostarme en una cama confortable por más de 3 días seguidos, baños a la europea, (con papel higiénico, agua caliente, etc.) y no tener que presentarme todos los días a la gente, es muy agradable.
 
¿Y ahora? ¿Qué hago???
 
En unos cuantos días habré retornado a Estrasburgo, mi ciudad querida. Luego de haber disfrutado de mi familia, con la que tuve el enorme placer reencontrarme para Navidad (mi primera Navidad en familia en 5 años) y luego de haberme deleitado con una buena tarta flambeada, un buen chucrut y una buena copa de vino blanco (especialidades de mi región), me lanzaré a escribir un libro que retrazará los 1825 días que pasé en las rutas del mundo.
 
Este libro, que probablemente se titulará “Stop ou encore”, tendrá como objetivo no sólo compartir con el público algunas de mis aventuras y encuentros, sino también comunicar mi sentimiento sobre los problemas del mundo, desde la perspectiva de alguien que ha tenido un contacto casi íntimo con las más diversas poblaciones. No es mi intención repetir todo lo que se dice en los periódicos, sino plasmar mis impresiones a partir de los diálogos con los habitantes del mundo. También es posible que un documental sobre mi vuelta al mundo sea producido, aunque ello todavía está por definirse. Prometo tenerlos al tanto en cuanto el libro sea publicado.
 
Una vez terminado el libro, seguiré dando conferencias y entrevistas en los medios, para compartir mi aventura con el público, comunicar mensajes que creo importantes, y por supuesto, hacer la promoción de mi libro. Luego, tengo varias ideas y proyectos en mente, pero todo se hará a su debido tiempo; los mantendré informados al respecto.
 
CIFRAS SIGNIFICATIVAS
 
A continuación, algunas cifras significativas de esta vuelta al mundo en autostop:
 
0 – Céntimos gastados en transporte para dar la vuelta al mundo (aparte del transporte urbano y algunos viajes de ida y vuelta con retorno al punto de partida). Desafío logrado.
59 – Número de países visitados durante esta vuelta al mundo (pueden ver la lista haciendo clic en el siguiente
170,000 – Número de kilómetros recorridos entre el 1º de enero de 2003 y el 1º de enero de 2008
1,300 – Número de automóviles o camiones que me han llevado en autostop durante esta vuelta al mundo
20,000 – Número estimado de la cantidad de horas de espera en las estaciones de servicio o en las carreteras
28 – Número máximo de horas de espera en una estación de servicio para que alguien me lleve en autostop
25 – Número mínimo estimado de segundos de espera para que alguien me lleve en autostop (primer automóvil en Tarragona, España)
5 y medio – Número máximo de días que pasé en un solo automóvil (travesía parcial del Sahara)
1,700 – Número máximo de kilómetros recorridos en un solo automóvil (entre Florianópolis, Brasil y Buenos Aires, Argentina)
20,000 – Número estimado de personas que se negaron a llevarme en autostop en las estaciones de servicio (por todo tipo de razones).
1’000,000 – Número estimado de vehículos que pasaron delante mío sin parar mientras hacía autostop (disculpen, no los conté).
10 – Número de embarcaciones (buques, veleros, catamaranes, etc.) en los cuales trabajé a fin de poder continuar mi recorrido (Islas Canarias, Islas Canarias – Cabo Verde, Cabo Verde – Brasil, Ushuaia – Antártida, Colombia – Panamá, Panamá – Nueva Zelanda (3 meses y medio), Nueva Zelanda–Australia, Australia – Indonesia, Isla de Yamdena – Timor Occidental (Indonesia), Timor Occidental – Flores (Indonesia))
22,000 – Número de fotos tomadas durante esta vuelta al mundo
450 – Número de lugares diferentes en los que he dormido durante estos 5 años de vuelta al mundo, y por lo tanto, número de veces en que he tenido que desempacar y volver a empacar.
1 – Mochila para llevar mi ropa y otros enseres… Ha resistido hasta el fin a pesar de varias “cirugías”…
25,000 – Costo total de mi vuelta al mundo en Euros (incluyendo visas, seguro, alimentación, visitas, conexiones de Internet, cámara fotográfica, computadora portátil y todos los imprevistos). Ahora voy a pedir un préstamo, (reembolsable más adelante) para poder escribir mi libro.
10 – Mi presupuesto diario en dólares americanos.
300 – Número de conferencias dadas durante mi recorrido en escuelas, universidades, Rotary Clubs y Alianzas Francesas.
0 – Número de agresiones sufridas. Sí, es totalmente posible viajar alrededor del mundo sin ser agredido.
7 – Número de kilos perdidos. Peso actualmente 73 Kg. Mi peso mínimo fue 70 Kg. en Indonesia, el máximo 80 Kg . al partir.
1 – Planeta Tierra, es espléndido, ¡conservémoslo!!!!

El mundo sobre ruedas

Comparto esta historia, para demostrar que se puede. Se puede viajar, se puede vivir con poco, se puede ser feliz sin importar circunstancias, SE PUEDE.
Nada puede ni debe ser un obstáculo en nuestras vidas. Debemos utilizar todo como una ventaja, y lanzarnos a cumplir nuestros sueños.
Seamos felices, por sobre todas las cosas.

Albert Casals nació en Cataluña, en el año 1990. A los 5 años, Albert se contagió de Mononucleosis, que derivó en Leucemia. El tratamiento lo incapacitó, y desde los 8 años anda en silla de ruedas.

Sus enfermedades y discapacidad no fueron ningún obstáculo para él. A los 14 años reunió a sus padres, y les dijo que su sueño era viajar por el mundo, solo. Aunque a ellos les costó permitir su felicidad, aceptaron. Pero impusieron una regla: el primer viaje lo debía hacer acompañado por uno de ellos. Entonces, ese mismo año, Albert y su padre viajaron a Bruselas.

Desde los 15 años, y hasta la actualidad, Albert ha viajado solo, por todo el mundo. De hecho, en alguna oportunidad, la policía lo detuvo creyendo que se había escapado de su casa, siendo menor de edad.

Él no toma su silla de ruedas como una desventaja:- “¡No hay nada que yo no pueda hacer en mi silla! Subo, bajo, entro, salgo, he atravesado selvas y playas… (…). La silla es más ventaja que inconveniente: la gente te pregunta qué te pasa, de dónde vienes…, y así haces un montón de amigos”.

Practica como filosofía de vida el “Felicismo”, y lo define de la siguiente manera:
“Felicismo es el nombre que suelo dar a mi filosofía o manera personal de ver el mundo y la vida.
Como el nombre ya indica, la clave del felicismo es la felicidad. Y es que la felicidad es el único motor, la única razón de la existencia humana. Todas las acciones del ser humano están motivadas por el deseo de ser feliz, lo sepamos o no, y sólo mediante una existencia feliz podemos proporcionar felicidad a los demás.
 En consecuencia, es lógico que destinamos todos los esfuerzos de nuestra vida a encontrar y mantener esta felicidad: una felicidad plena, estable y permanente.”

Albert se lanzó a las aventuras, y desventuras también. Pues en más de una oportunidad, estuvo cerca de la muerte. Por ejemplo, en una lancha de traficantes de motores entre islas caribeñas, zarandeados por una tormenta con olas de cinco metros, se golpeó, cayó al agua inconsciente… y pudieron rescatarlo por pelos (literalmente). Albert es un verdadero ejemplo de vida, pues no permitió que ningún obstáculo se interpusiera entre él y su sueño.

Cuando le preguntan si no tiene miedo de que le roben, responde:-  “Si me roban, al poco tiempo volveré a tener lo necesario, ¡seguro! Y nunca podrán robarme lo vivido.”

“Cuando haces lo que de verdad quieres, el universo entero conspira a tu favor. Mira alrededor y decide: tú puedes elegir vivir triste o contento. Yo elijo la felicidad. No veo entre nosotros razones para ser infeliz. No hago nada que no quiera hacer en cada momento”, Afirma Albert.

Actualmente, cuenta con más de 50 países recorridos, y escribió dos libros (“El mundo sobre ruedas”, y “Sin Fronteras”).

Luego de leer esta historia… ¿crees en lo imposible? 

Un motorhome del futuro?

lo preparamos para levitar?
lo preparamos para levitar?
el motorhome de volver al futuro ?
el motorhome de volver al futuro ?

Si bien nuestro vehículo es un noble SCANIA, tuvimos que hacerle algunas modificaciones pues es un modelo 1980 que salió con un tipo de rodado que se llama “Artillera” (que según creo haber leído por ahí porque se utilizaban en los vehículos de artillería), según nos asesoró Juan Manuel Scassi, Gerente de Producto de FATE (la Fabrica mas importante de neumáticos de Argentina) y ésta presentaba algunas contras:

  1. Por el tipo de material no admite neumáticos sin cámara
  2. La medida del neumático (1100 x 22.00) no es el estandar actual
  3. La medida de la llanta ( 22 pulgadas) tampoco es el estandar hoy
  4. El reemplazo en caso de una pinchadura del auxilio el cambio es mucho mas dificil

Por todo esto decidimos en base a los consejos de Juan Manuel emprender el cambio, que no fué fácil ya que esto implicaba hacer un gran cambio y había que hacerlo con gente muy especializada, ya que es un vehículo que pesa 17 toneladas, habia que cambiar de llantas artilleras 22″ a llantas de disco 22,5″ y de neumáticos 11.00 x 22 con camaras a 295 x 80 x 22.5 sin camaras.

 Aquí comenzabamos un cambio que nos llevaría 6 meses, y que aun estamos ajustando. Alejandro Pazos, Gerente de Marketing de SCANIA, fue quien puso en marcha “un equipo de amigos” que nos ayudaría a hacer este cambio del cual creemos que no hay antecedentes.

Amigos de Lujo, que se sumaron a Nuestro Sueño
Amigos de Lujo, que se sumaron a Nuestro Sueño
Vamos ganando amigos de lujo!!!
Vamos ganando amigos de lujo!!!

En SCANIA nos asesoró Marcelo Lommo y todo su equipo del departamento técnico, que estudió varias alternativas desde cambiar todos los ejes completos, o solo las masas, campanas, rulemanes y puntas de eje con su respectiva adaptación.

Por otro lado intervino también Gabriel Witnizky (Director de ACSA y MAXION) que nos asesoró y nos proveyó las llantas de disco con las que rodaremos la vuelta al mundo.

Vamos ganando amigos de lujo!!!
Vamos ganando amigos de lujo!!!
en ACSA cuando nos entregaron las llantas MAXION
en ACSA cuando nos entregaron las llantas MAXION

Colocando los Neumáticos
Ya tenemos una parte: Neumaticos FATE + Llantas MAXION
Ya tenemos una parte: Neumaticos FATE + Llantas MAXION

Ya embarcados en tamaña “empresa” tuvimos que conseguir los repuestos, dar con los adecuados para poder realizar el cambio y la correspondiente reforma.

Esta en la vieja llanta "Artillera"
Esta en la vieja llanta “Artillera”

Para llegar a este punto, estudiar que cambio era adecuado, estudiar los ejes que tenemos, los que vamos adaptar, luego conseguirlos y encontrar quien sepa hacerlo y quiera hacerlo no llevó cinco meses.

También teniamos que conseguir quien hiciera el trabajo, que fuera idoneo, y que lo hiciera bien , y por suerte dimos con Juan Carlos Matinero, un genio de los “fierros” que con su equipo de mecánicos, realizó la “reforma”.

Conversando con Juan Carlos sobre los pasos a seguir
Conversando con Juan Carlos sobre los pasos a seguir

Abreviando los relatos una vez que trajimos los ejes que nos consiguieron a través de SCANIA, hubo que desarmar las partes que ibamos a usar.

Moviendo los ejes
Moviendo los ejes

Juan Carlos tiene en su plantel de mecanicos a Nestor de quien queremos hacer una mención especial, ya que nos explicó cada cosa que hacía, ya que el trabajo llevó quince días, mientras tanto Patricio, Fabricio y yo “vivimos” en la Motorhome, pusimos en prueba las instalaciones por primera vez.

Además de tornear, ajustar las medidas para que “calcen” los nuevos rulemanes, tornear las campanas de freno, etc, hasta ajustar con la precisión necesaria, sin exagerar Nestor colocó y sacó las masas, alrededor de 40 veces, y este trabajo le llevaba media hora cada vez, y cada una de estas veces ajustaba hcaiendo “pruebas” con unas arandelas de 1/10 de milimetro, hasta que pudo encontrar la medida justa, realmente una paciencia infinita.

Nestor tomando medidas
Nestor puliendo los ejes

Estabamos “instalados” en un terreno que está frente al taller, pues como el trabajo iba a llevar unos cuantos dias, “acampamos” para poder hacer el trabajo. Es así que fuimos a comprar provisiones, y Fabricio cocinó unos guisos muy apropiados ya que nos tocaron unos dias de frío, acá les muestro unas fotitos que merecieron tan ricos guisos.

Un muy rico arroz con pollo
Un muy rico arroz con pollo
Otro guiso para el frío
Otro guiso para el frío

Nuestra casa móvil “Libertad” practicamente por unos diez dias estuvo “flotando” en el aire, mientras se hacian los cambios, nosotros nos dedicamos a hacer algunos ajustes en el interior.

También nos distendimos un poco, jugamos al Ajedrez, utilizamos Internet, y también aprendimos unas cuantas cosas de mecanica mirando como se hacian los cambios, pues el cambio de Neumaticos incluye además : cambio de llantas de artilleras x disco, ejes, rulemanes, masas, campanas de frenos, zapatas de freno, etc, etc.

Además le instalamos un doble sistema de frenos, ya que en caso de emergencia podemos dejar frenadas las 6 ruedas.

Ultimos ajustes ya con las nuevas llantas y neumáticos.
Ultimos ajustes ya con las nuevas llantas y neumáticos
con "El Equipo" de Juan Carlos: trabajo terminado
con “El Equipo” de Juan Carlos: trabajo terminado

Todo este proceso nos llevó mas de seis meses en total, nuestra perseverancia nos llevó a un buen puerto ya que nos iremos mas tranquilos, pues llevamos unos neumáticos (FATE) mas preparados para la travesía que haremos, en cuanto a seguridad, tracción, durabilidad, frenado, resistencia a disitntos tipos de pisos, que duran mucho mas a la hora de una avería pues son sin camara, y por último tanto en neumáticos como en llantas llevamos el estandar hoy.

Este fué un breve resúmen de un gran cambio que tuvimos que realizar, repuestos que buscamos por todo el país, busqueda en la cual participaron muchos Amigos, algunos que hemos mencionados, otros que nos han ayudado, pero han preferido ser anónimos, pues nos ayudaron de corazón y ni siquiera quieren una mención, también nos ayudaron muchas personas que no conocemos, por ejemplo todo el “equipo” de Scania que han participado desde distintas áreas, desde Marketing, Tecnica, Comercial. También queremos agradecer a la gente de Fate y Maxion que colaboraron activamente en la solución de este cambio.

Ahora (julio 2012) nos encontramos haciendo los testeos y reajustes para sentirnos seguros y tranquilos de que todo funcione bien.

Muchas gracias a todos los que nos ayudaron y hoy se sumaron a este sueño !!!